Mar 23, 2013

¿Qué has aprendido en los últimos 3 años?

Cuando hace 3 años decidí dejar mi trabajo como maquetador web para comenzar a estudiar un FP, me encontré con diversas reacciones por parte de mis colegas de profesión.

Me sorprendió que mucha gente deseaba dar el mismo paso pero no se atrevía. Por otro lado también me sorprendió que mucha gente no considerara los estudios (oficiales) como una prioridad para su desarrollo profesional.

Creo que las dos reacciones, aunque diferentes a primera vista, en el fondo son similares. Me explico, es muy dificil dejar un trabajo bien remunerado, en una empresa con buenos proyectos y en donde tus compañeros te tienen bien considerado.

Ahora bien, en el momento en el cual decidí dejar mi anterior empresa, las cosas no iban del todo bien. Una mala gestión añadida a un pésimo entendimiento entre los socios y gerentes hizo que 5 meses después la empresa cerrara. ¿Y por qué comento todo esto? Si estas buscando una situación similar para darle (por fin) un giro a tu carrera profesional, entonces tienes un problema.

Para tomar una decisión tan importante primero debes tener un plan, una hoja de ruta, y eso implica, por ejemplo haber ahorrado lo suficiente para pagar los estudios y para mantenerte unos meses mientras buscas un trabajo a tiempo parcial o te haces autónomo.

Lo de hacerse autónomo suena bien, pero como todo tiene muchas implicaciones. Adquieres un compromiso tanto con Hacienda, la Seguridad Social, como con tus futuros clientes (si logras tenerlos y mantenerlos). Incluso adquieres un compromiso con tu familia, la cual espera que continúes manteniendo un nivel salarial similar.

No diré que fui previsor o que tenía todo atado cuando tomé la decisión. En el camino he aprendido mucho y desaprendido otro tanto, ¿esa es la parte divertida, no?. No puedes esperar tener todo planificado al milímetro, siempre tendrás que dar un paso atrás y situarte para ver si vas recto o torcido.

Dejémonos de metáforas. Entonces ¿qué has aprendido en los últimos 3 años? He aprendido mucho. Y en gran medida ese aprendizaje ha venido de conocer a gente nueva. Hace unos días leí un twitt que describe muy bien mi situación de entonces: “Si te crees MUY listo es que conoces a POCA gente”.

Freelance

Darme de alta como autónomo me permitió trabajar codo a codo en diversos proyectos con startups y agencias del sector que de otra manera hubiera sido imposible conocer. Después de pasarme casi 9 años en la misma empresa, fue muy estimulante trabajar con personas, metodologías y tecnologías nuevas.

Por otro lado, fui capaz de asumir tareas que nunca antes había pensado ejercer, por ejemplo planificación de proyectos, creación de presupuestos, organización de equipos, gestión de facturación, comercial y venta. Debo admitir que ciertos roles me quedaban grandes y muchas veces no sabía dónde me metía. Pero ahora sé que conocer tus propias limitaciones también ayuda a enfocar tu carrera.

Anteriormente he mencionado lo de “aprender y desaprender”. Creo que tan importante es una cosa como la otra. Con el tiempo vamos acumulando malos hábitos, los cuales llevamos a rastras. Y no hablo sólo de aspectos profesionales, sino también personales.

Cambiar de perspectiva ayuda mucho a visualizar dichos fallos. Y es responsabilidad de uno mismo cambiarlos o al menos tener conciencia de ellos para eliminarlos con el tiempo. Tarea dura donde las haya. Yo todavía estoy en ello.

El tema de ser freelance da para un post completo, así que no me extenderé más al respecto. Sólo comentar queser bueno técnicamente es importante, pero no suficiente. Ya puedes ser el mejor en tu profesión (o al menos alguien medianamente competente) que como falles en otros aspectos igual de importantes lo pasarás muy mal.

Parecerá una obviedad, pero me costó entender que YO era la empresa (la única cara de esta mini empresa). Y si metía la pata, seríamos yo y mi bolsillo los que pagaríamos las consecuencias. No puedes evitar todas las responsabilidades que vienen en el pack “trabajador autónomo 2.0”. Lo cierto es que en el mundo freelance hay mucho nivel. Si quieres destacar debes estar a la altura.

Grupos profesionales

Definitivamente con los amigos de Mêlée aprendí mucho. Una de las desventajas de ser freelance (aunque quizás algunos la consideran justamente lo contrario) es que estás todo el día solo (profesionalmente hablando). Las diversas herramientas online no compensan dicha pérdida. La interacción cara a cara todavía tiene muchas ventajas con respecto a un servicio asincrónico como Twitter o con una escena borrosa de 400x300 pixels en Skype (la mayoría de veces con problemas de sonido).

Esto me “obligó” a buscar cobijo en los grupos profesionales de desarrollo web de mi ciudad. Y lo pongo entre comillas porque una vez pasado el mal trago de presentarte a un grupo de personas que no conoces pero que deseas conocer (es casi bipolar), la relación va como la seda.

El valor que aporta cada persona en un grupo de este tipo, profesionales entusiastas con ganas de aprender y hacer las cosas bien, es inmenso. Si a eso le añades charlas técnicas y conversación amena, entonces desearás asistir a cada una de las reuniones e incluso lanzarte al ruedo y dar una charla tu mismo.

Sabía que no sabía

Si me preguntarán la razón principal por la cual decidí estudiar un FP de Informática diría que sentía curiosidad. Había trabajado muchos años en el sector, primero como diseñador web y luego como maquetador web.

Digamos que mi entrada al diseño gráfico fue circunstancial. Eran los primeros años de internet y todo era muy precario. Había terminado de estudiar Comunicación Audiovisual, una carrera un poco cajón de sastre, ya que agrupa una serie de materias que van desde el periodismo, pasando por el marketing y la publicidad hasta el manejo de cámaras y equipos de edición, vamos ya me entendéis. Y con mi recién ganado título bajo el brazo y mucho entusiasmo entre rápidamente a trabajar como diseñador web en una de las primeras ISP que se montó en mi ciudad.

Pronto me di cuenta que me gustaba más el código y aprendí a maquetar. El salto no fue tan drástico como parece. La verdad, en esos tiempos era fácil pasar de un lado a otro. No existían tantos perfiles especializados como ahora, o al menos no en la empresa donde yo trabajaba.

El siguiente salto, de maquetador a programador, en su momento tampoco me pareció descabellado. Además de HTML y CSS, ya estaba trabajando con jQuery, PHP, MySQL. Y cada vez que echaba un ojo a las ofertas de trabajo veía que se solicitaban perfiles más multidisciplinares, había nacido el perfil Front-end.

Pero si el anterior fue sencillo, en este las cosas se ponían complicadas, ya que aprender a programar mal es muy fácil. Y aunque las bases de programación se pueden conocer y entender en pocos meses, ahora sé que esto es una carrera de fondo.

En retrospectiva, optar por el FP fue un acierto. Han sido dos años muy intensos donde he aprendido mucho, y no sólo de Programación (mi objetivo inicial), sino también de Sistemas, Bases de Datos, Arquitectura de Aplicaciones, Metodologías, Patrones de Diseño, y una infinidad de tecnologías de las cuales desconocía su existencia hasta hace poco.

Pero ahora se acaba esta etapa y es momento de comenzar la siguiente.¿Qué quiero aprender en los próximos 5 años?.